El agua y nuestros perros

Autor: Lourdes Sánchez
Grasslandkayfer

 

Sabemos la importancia de este líquido natural, unos debaten si tiene color, olor, sabor… pero todos estamos de acuerdo en que es imprescindible para la vida: El Agua.

El ser humano es en un 70% agua y toda nuestra flora y fauna siguen esta regla universal de basar su sistema en el líquido elemento. Para nosotros es fuente de alimentación y materia prima para comidas y bebidas variadas, para la agricultura elemento clave para su desarrollo, para la industria fuente de energía (en pocos casos), método de refrigeración y, muchas veces, hacen mal uso de ella con residuos inertes o residuos peligrosos que convierte su formulación en algo dañino para la naturaleza y, al fin y al cabo, para nosotros que pertenecemos a ella.

Hablando de animales, los hay que necesitan más o menos agua dependiendo del metabolismo que tengan y del gasto en el entorno natural donde vivan. No es lo mismo un camello en el desierto, que una serpiente del Amazonas. Dado que, entre las múltiples mascotas que podemos hoy en día tener en un hogar, cada una va a tener una necesidad de agua en mayor o menor proporción al hábitat domestico, a su gasto metabólico y a su condicional relación con el hombre. Por ejemplo, no será proporcional para todos los loros africanos el agua necesaria, si uno vive en zona de clima húmedo y si otro vive en zona cálida, si ejercita las alas o pasa todo el día estático y si sus dueños le ponen agua fresca todos los días o son un poco despreocupados. Los gatos, roedores, aves… en sí no requieren mucha agua, es decir, no la consumen en demasía, pero si le escasea, su ciclo se descompensa y se deshidratan mucho mas fácilmente que otro animal.





Un perro domestico necesita del orden de 50/60 ml/kg de agua al día, independientemente de si es METABOLIZADA o INGERIDA. ¿La diferencia? Ahí va un ejemplo:
Por lo tanto, me hago el cuento de la vieja y a mi Toby, de 10 kg., lo multiplico por 50 ml. y me sale que tiene que beber 500 ml. al día, es decir medio litro de agua. Ponemos a Toby un cuenco con medio litro de agua limpia todos los días, normalmente nunca se le acaba. Un día puede beber 300 ml. porque hace calor y ha corrido por el parque y otro día de frío y lluvia solo 100ml. ¿Toby está enfermo?
La respuesta es no. Lo que se esta contando aquí es solo el agua INGERIDA, es decir, el agua limpia y pura que se bebe como tal.

Ahora vamos a buscar el agua METABOLIZADA de Toby, que ha de salir de su alimentación.

Si alimentamos a un perro con “bolitas”, es decir, pienso extrusionado con forma redonda que proviene de una masa formulada en proteínas, carbohidratos, grasas, azucares…, también influye la mayor o menor calidad según que fabricante las realice. No es lo mismo sacar la proteína y grasa de carne apta para el consumo humano, que restos de canales de despiece con todo lo que conlleva. De aquí Toby obtendrá agua metabolizada al romper los enlaces químicos mediante el proceso de digestión del pienso. Puede ser en mayor o menor medida en referente a la cantidad de comida que coma, pero será inversamente proporcional al agua que ingiera. ¿Por qué? Al ser un pienso seco los jugos gástricos no son suficientes para formar la pasta en el estomago para realizar la digestión. Con 100 gramos de pienso seco Toby bebe 200 ml./día un día frío y 375 ml./día con calor.

Ahora bien si nuestro perro come comida tipo casera o de lata, es decir húmeda, la digestión no necesita de agua para el proceso y Toby de repente bebe solo 75/120 ml./día de agua. ¿Esta enfermo? No, simplemente no la necesita para este proceso de digestión. Ahora bien, imaginemos que esa comida tipo húmeda esta demasiado salada… entonces nuestro perro si comerá (más por instinto caprichoso que por necesidad) pero compensara este exceso con agua ingerida de más… resultado de una diferencia de presión osmótica en el intestino y la consecuente diarrea… De ahí el peligro de la comida casera, de los dulces…





Muchas veces nos encontramos en la playa, o en el monte, o en situaciones en las que nuestro perro pasa calor y nosotros no nos damos cuenta que no dispone a mano agua limpia y su bol. Arriesgarnos a que beba por su cuenta es un peligro, hay que educar desde el principio a no beber de charcos, ni de charcas, ni ríos con posible industria cercana. A falta de fuentes con agua potable, siempre que nos vayamos al campo es conveniente llevar una botella de agua fresca, no fría, solo para ellos. Ultimamente se ven cuencos plegables, ideales para este tipo de situaciones. En caso de no disponer de agua, otra opción es la fruta. Es agua metabolizada pero sabremos que es limpia y no tiene azucares añadidos. Una manzana, o pera, en un momento dado en el monte, sin agua, puede refrescar al animal, dándole energía gracias a la fructosa. Otras opciones son un yogurt, alguna verdura como una zanahoria… Por descontado, ésta no debe ser una práctica habitual, sólo para casos extremos. Siempre es mejor el agua, para no descompensar al animal. Otra cosa es que se le premie, de vez en cuando, con esta clase de alimentos naturales.

Detectar una enfermedad por medio del consumo del agua, es una gran ayuda. La diabetes canina se detecta al comer mucho, beber mucho y orinar mucho… Ahora, cuando se habla de la palabra “mucho”, hay que ser realista. Estamos hablando de situaciones de gran cantidad, no incidencias, como hemos comentado antes, de cambio de dieta, mayor ejercicio o días de calor.

Si no ha habido cambios climáticos, alimentarios o en el entorno, y nuestro perro deja de beber, hay que estar pendiente del motivo, comprobar si come, su estado de ánimo… La deshidratación puede ser un proceso muy rápido y la recuperación puede llegar a ser difícil o imposible. También puede deberse a procesos parasitarios internos, pero si se realizan desparasitaciones periódicamente, no ha de ser problema.

Nunca se puede decir un plazo desde que el animal deja de beber (y/o comer) hasta las 12, 24 o 48 horas para llevarlo al veterinario, sus otros síntomas hablaran de la gravedad.

El agua para cualquier animal ha de ser fresca y limpia, y ha de mostrarse Ad Libitum, es decir, a libre disposición, para que él mismo se regule sobre la base de su alimentación o ejercicio.

Por otro lado, el pienso, ya sea seco o húmedo, ha de tener la calidad suficiente para que junto a la ingesta de agua el organismo capte los nutrientes necesarios para la completa salud del animal, que éste mostrara en pelo brillante, aspecto sano, energía, juego…